Respuesta sobre la “piratería” al programa El ojo crítico de Radio Nacional de España

Esta semana se plantea la siguiente pregunta en el programa El Ojo Crítico de Radio Nacional de España.

¿Es la piratería un robo o lo hemos asumido como una posibilidad sin repercusión?

Como ciudadano me siendo indignado por la pregunta. O sea, que si asumimos que la copia de contenidos afecta a la industria de medios (al menos eso dicen), entonces la copia es un robo. ¿Es que nadie controla la manipulación desde los medios públicos? ¿A qué intereses sirven los empleaduchos que hacen estas proposiciones y los jefes que las toleran?

La entrada tiene otras perlas como: “Más allá de si el P2P, el famoso Peer to Peer, o lo que es lo mismo, el intercambio de archivos entre tu ordenador y el de otro particular, es o no ilegal…”. Pero ¿es que esto está en cuestión? ¿O es que se trata de ponerlo en cuestión para propiciar los cambios en la ley que quiere la industria de medios?

La realidad es que la industria de medios intenta mantener un negocio obsoleto (la de la venta de copias) a costa de la libertad de las personas. Esto es lo que no cuentan ni nunca contarán los medios de comunicación de masas porque pertenecen a la misma industria. Lo indignante es que los medios públicos, haciendo gala de una total dependencia del gobierno de turno, se pongan a la cabeza de la tergiversación para coartar la libertad de las personas.

El hecho de que salga agua potable del grifo seguramente afecta a las ventas de agua mineral. ¿Debemos cortar el suministro de agua potable por el bien de los distribuidores de agua envasada?

He pensado montar una empresa de venta de aire embotellado. Voy a pedir al gobierno que prohíba la respiración del aire libre de la atmósfera para apoyar esta gran idea que sin duda dará montones de puestos de trabajo como envasadores de aire.

¿Y los pobres de forum filatélico? Voy a pedir al gobierno que incluya en la ley de economía sostenible la prohibición del correo electrónico para ver si se revalorizan los sellos postales.

“Piratería” tiene que ver con atacar, robar, asesinar… La copia privada de obras no tiene nada que ver con eso. La copia privada de obras no es ilegal. Nunca ha sido ilegal. Ningún tribunal ha dicho que sea ilegal. ¿Por qué los medios de comunicación, muy destacadamente los medios públicos, hablan constantemente de “copias ilegales” y “descargas ilegales”?

Precisamente lo que intenta la industria es cambiar la ley para que algo perfectamente legal (desde hace siglos) pase a ser ilegal, en contra del interés general, en contra del derecho, de la historia y de la inmensa mayoría de los creadores.

No te sientas mal por distribuir información en el ámbito privado. Los derechos de autor no tienen que ver con esto. Lo que limitan los derechos de autor es:

  • La atribución de obras de otros autores.
  • La explotación de obras: distribución a cambio de dinero.

Creo que hay que apoyar a los autores: hay que librarlos de la industria de medios que los canibaliza, los explota y luego los tira como deshechos. Id a los conciertos, bajad su música, haced donativos… Ellos os lo agradecerán porque les daréis una vida más digna y justa.

Si eres legal eres legal … o sobre esos despiadados piratas

A tenor de la campaña del ministerio de cultura “Si eres legal, eres legal” y de su decálogo sobre la piratería: “las 10 mentiras más difundidas sobre propiedad intelectual” se han hecho varios análisis. Uno de los que me parece más correcto desde el punto de vista legal está en las 10 aclaraciones de la campaña del Ministerio de Cultura que hace Miguel Ángel Mata en su blog. En su día dejé allí algunos comentarios que transcribo aquí (con algunas correcciones) como referencia.

Hay varias cosas cuestionables en los decálogos y en estos comentarios, pero en general es un buen análisis el que se hace en ” las 10 aclaraciones de la campaña del Ministerio de Cultura“. En mi opinión el problema es más de fondo: hay una industria basada en supuestos técnicos que tienen 100 años y se legisla para mantener esta industria de forma artificial en unos tiempos donde esto supuestos ya no son válidos. Esto no es la primera vez que ocurre. Ya pasó con:

  • La imprenta: se restringió y controló su uso porque era una amenaza al poder religioso y político que controlaba la publicación de libros.
  • Las pianolas: se vio como una amenaza a los pianistas, que ya no serían necesarios porque el aparato tocaba solo.
  • Las primeras grabaciones sonoras (y su radiodifusión): se vieron como una amenaza para los intérpretes, que ya no serían necesarios.

De hecho, las primeras leyes de protección de los derechos de autor tenían como finalidad proteger a los autores de los productores y editores, que una vez que adquirían la obra podían hacer con ella lo que quisieran, como hacer copias ilimitadas o decir que el autor era otro. Eso sí, cuando los derechos de autor protegían verdaderamente a los autores (frente a los editores), estos derechos caducaban relativamente pronto (unos 10 años). Ahora que los derechos de autor sirven para proteger fundamentalmente a los productores y editores, los derechos duran más de 70 años (al menos en EE.UU.)

También se olvida a veces que los llamados “derechos de autor” no son derechos fundamentales y de validez universal e ilimitada en el tiempo. Los derechos de autor son un derecho exclusivo “temporal” que otorga el estado cuyo único fin es promover la producción de obras culturales que, en el futuro, enriquecerán el “dominio público”. Es una herramienta diseñada para un fin concreto: la promoción de la cultura. Lamentablemente, hoy día el objetivo de los derechos de autor ha pasado a ser otro: impulsar al máximo el negocio de productores y editores, independientemente de la calidad de las obras, y en menoscabo del dominio público. El término “derechos de autor” no servía bien a este fin, de ahí que se haya cambiado en los últimos años a “propiedad intelectual”. Equiparar “derechos limitados” a “propiedad” permite equiparar “copia de obras” a “robo” y permite extender sobremanera el carácter de “limitado”, lo cual es muy conveniente para los editores. Pero hay otro término aun mejor: “piratería” y “pirata”.

  • piratería: acción de atacar buques para su saqueo, a menudo con violencia extrema y el asesinato de sus tripulantes.
  • pirata: el que ejerce o promueve la piratería.

De este modo, pensar que otro modelo de distribución de la cultura es posible, más provechoso para los ciudadanos y la propia cultura, es equiparado a ser un asesino despiadado. Convencer de esto a millones de personas y a un buen número de políticos ha sido, sin duda, uno de los mayores logros de la “industria” de la cultura.